No! no te calles violín!
No silencies esa música cortante.
Música que llora y que empuja.
No! no te calles violín!
Porque se nos congela el pecho.
Larga el canto de tus venas,
para sacudir el cristal de la existencia.
Nunca silencies violín!
Ese grito que supera lo agudo
y acaricia mas allá de la ternura.
No! no nos dejes violín,
tu dura madera, muda
y acuna en tu quejido
a las almas que atormentan calendarios.
Y no te olvides por favor!
De cantar como un pájaro primaveral,
aunque no lo puedas igualar, igual,
no te olvides de cantar!
26 marzo 1985
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