miércoles, 29 de octubre de 2008

Madre y amistad de miel

Claro que esto estaba latente!
Era esto que brillaba!

Para emprender aquel pesado viaje,
viaje que nos deja, secos panales,
la madre de fresco aire,
que mis ojos jamas atraparon,
cargó sus alas con melodías
que venían de cañas, cuerdas y cantos.

Recóndita música,
te ha envuelto suave
y nos has dejado la miel,
interminable y saludable miel
que nos alivia el rumbo.

Hoy me parece haber tenido
el paladar dorado toda mi vida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Así como la miel queda siglos sin alterarse, ella descansa, el oro es entonces su color.
Gracias amigo.