viernes, 10 de octubre de 2008

Aquel dulce aquelarre

Me acompañaba mi chango
aquel mediodía de invierno.
Estallaba fresco el cielo azul!
Tropezamos miradas
en un laberinto del monte.

Tu resorte amable
te puso de pie
y nos llegó tu manto,
el de la bienvenida.

Llegaba a tu patio!
Cueros con almas!
Troncos ansiosos!
Brasero al vivo!
Tus hijos en cunas!

Llegaba al dulce aquelarre!
y ya! Un mate entre mis manos!

Atravesé un mar para llegar!
Sentí allí, firme la tierra,
la del patio de todos.

Cruzaré ciego,
aquel mar de nuevo,
si algún día mi luna me lleva,
para tropezar miradas
y ceñir nudos
de cielo, de patio y de bombos.

Enrique 10/10/2008

1 comentario:

Emi dijo...

Volver con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi sien, sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada...