Esperas vacías de amor,
arrogante color negro,
cigarrillo casi muerto y marrón.
La sangre no se aleja del pecho,
dedos de frías raíces.
Un amigo se acercó.
Al otro día, lo mismo,
las mismas horas,
el mismo viento
y la extraña luz de vela.
Cansadas las hojas del verano,
del aspero invierno.
Cansadas de invernar.
Irritantes diarios vigilan,
por eso, los cuerpos estáticos.
Arboles crecidos en el aire.
Allí están!
Duermen algunos, todavía,
de pie y barbados.
Párpados en fuego!
Y todo un día por delante.
El tren de lata azul,
de nuevo apuñala a Merlo.
Y de nuevo tus árboles
crecidos en el aire.
Ahí viene!
Ahí viene el tren!
Por fin!
09 diciembre 1983
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