martes, 27 de enero de 2009

Hendijas

Frena el cristal, la lluvia tenue.
Frena el portal al tigre del viento.
Frena la persiana, la mano de luz.
Frena la reja, el indigno robo.

Picaportes! llaves! cadenas!
cerrojos! doble llave y candado!
Gira en tu mundo el bronce del aire.
Es toda tuya su aureola!

Pero igual te llegan sus ojos,
como una amable carta,
como perlas turquesas,
rodando debajo de tu puerta.

Igual se empañan tus mañanas
cuando te despierta su voz quebrada.
Te das cuenta que te ha velado,
el mágico candelabro de su sonrisa.

Igual ha entrado en tu patio,
el hilo manso de su perfume a jazmín.
Te muele el recuerdo y no atinas
a arrancar su planta.

Ha entrado igual la bondad de sus labios.
Llega igual su paciencia montada en sus ojos.
Te devuelve tu voz, su viento
y te sacuden sus ansias de vuelo.

Tu reloj, enloquecido,
te llevó por donde pudo.
Llegaste al mar, que lo tiene todo,
y vaciaste allí, tu vida.

Pero no has logrado dejar allí, sus ojos!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

enri.. muy lindo tu poema soy seba de tucuman

Enrique dijo...

Hola Seba! Que placer recibir tu comentario. Me entusiasma saber que te ha gustado
Sabes que yo tengo raices tucumanas de parte de mi madre y de mi padre?
Hasta pronto y te invito a seguir leyendo poesias! Enrique.