viernes, 16 de enero de 2009

San Antonio de los Cobres

Tan en lo alto estás que se te pega el cielo.
Allí, el viento viene armado de espadas.
La estrella frotándose a ti, hace nacer su luz.
Al pasar por tu cara de noches, tu río es hielo.

San Antonio de los Cobres!
Yo juego con tu nombre y digo, de los pobres!
Desnudas montañas morenas, el cielo es globo.
Mansos corderos en brazos de niños curtidos.

Un ejercito de rocas en círculo, te vigila.
Una masa de adobe resignada teje y teje,
esperando al tren de ahogado acero.
Gigantes órbitas lo observan.

Buscan tus calles un árbol.
La piadosa virgen, enrejada,
solo un arbusto te lanza desde el otro muro.
Busca la calle, tus niños.

San Antonio de los Cobres!
Ombligo del mundo por un día.
Reconfortante sol de la mañana.
Ojos invisibles detrás del rectángulo.

San Antonio de los Cobres!
Tan en lo alto estas que duermes en el cielo,
llevando el reposo de niños curtidos,
por tus marrones calles de polvo.

Microscópica muesca del dorso cordillerano,
no escuché tu música con tanto azul,
pero me topé con un flaco puente,
que hoy impide alejarme de ti.

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