Allí! en lo mas alto, una selva,
brilla intacta y blanca.
Un infinito universo de gotas,
se confunde.
Ave de madrugadas y noches,
frotas tibios algodones.
Manchones de humo, nidal del cielo.
Lluvia! gigante llanto de cristal.
Lluvia, que inunda tu mirada,
veloz, ahoga tu digno huerto.
Es la que se apiada del quejido
de los castillos,
de latas, adobes y cartones.
La lluvia que aturde tus oídos,
es la que adorna tus naranjos
de pesadas luces de fuego.
La lluvia se lleva las quenas al sol.
Despierta serpientes de hierba
que vencen pacientes a la roca.
Llueve tu manto
sobre espaldas de polvo
y nos buscas el hueso.
Llueve, y no nos olvides!
Reparte tus perlas en cada campo!
Llena las raíces del futuro!
Llueve, lluvia, llueve!
Truena tus tambores, truena!
22 de octubre 1985.
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