El follaje ha trasnochado,
ha sido una fiesta verde.
Lo adivino.
Han bailado las hojas,
buscándose las manos enteras,
en esa gran música interminable,
de aire.
Mar invisible y liviano.
Viento! has alejado al cielo,
vas ciego, vivo y enloquecido.
Te escucho y desde mi cara fija,
construyo tu serpenteo,
con el ritmo del infatigable vegetal.
Viento de octubre en promedio!
A qué otros vientos te enroscas?
Encontraras lo que invisible persigues?
Te digo adiós!
Como a un viejo tren de carga.
He abierto amplia mi ventana
y te he robado un pedazo de tu aliento,
ahora, muerto suspiro
que hiela mis pies.
Eres viajero vagabundo de la noche
que insiste solitario en las puertas dormidas,
ignoras tu suerte,
si esas bisagras tendiesen una trampa.
16 octubre 1987
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