Es un mundo de pequeña
que consume tus ideas.
Se derrumban tus saberes,
no tienes penas,
te ríes y sonríes.
No tiene heridas tu cuerpo,
perfecto y fresco, tu cerebro,
tu piel huele a vientre,
a paraíso todavía.
Tus manos, hablan.
Tus ojos, acarician.
Tus pasos van tejiendo,
laberintos infantiles.
Niña de cabellos caracol,
Niña con voz de clarín
y manos de algodón:
Riete del cielo!
Dibuja con las nubes!
Ya, no te acuerdas
de tu llanto de cuna,
ni de la canción
que cerraba, lentamente,
tus pestañas.
Juega niña y corre
en el barro hermoso de tu calle,
saluda al caballo cansado,
que regala panes a tu madre.
Para mi sobrina mariana
2 de abril 1986
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