Me gustaría, en este instante,
llorar delante de tu vida,
y a la vez, quebrar la primavera
con filosa sonrisa.
Hacerla trizas, hacerla nudos.
Gustaría zambullir en tus pupilas,
dar aletazos, creerme ínfimo
y perdido en un espacio.
Dar giros y dar tumbos
sentirme amamantando
y moribundo de sueños.
Gustaría invitarte a mi universo,
y sin flores, ni sol, ni ventanas,
sentirte mi habitante.
Habitante de mi carne
y de la obscuridad de mis venas.
Gustaría verte graciosa
con esa mirada de asombro que llevas,
con esa sonrisa petrificada
en tu cara rosa.
6 Mayo 1987
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